O desapareció, o maduró. O trascendió a un estado superior del ser. O está escondido, exiliado o prófugo. O ejecutando planes oscuros para la conquista global. Como sea, desconocemos el paradero de Mr. X, carecemos incluso de la certidumbre de su mismísima existencia. Sólo sabemos, a ciencia cierta, que nunca volverá (es imposible que resucite dado que pasó los últimos años de su vida injuriando a los dioses de todas las religiones). Y si renace, o no será el mismo, o no firmará de igual modo.
Lo lloran el Superhombre, Raskólnikov y todas las Valkirias del Valhalla, además de Milton Friedman, Milton (de Mambrú) y John Stuart Mill. No lo lloran los demás, que ya anunciaron multitud de fiestas y homenajes para congratularse por este acontecimiento que tanto les place. Francis Bacon quedó de satisfacer las necesidades fisiológicas de sus más cercanos afectos, cuando estos mueran, oportunamente.
Nota: Se eligió una fecha simbólica para dar a conocer el deceso de etiología dudosa de nuestro magnánimo Director, quien supo conjugar con prudencia y virtuosismo los talentos dispares de la multitud de persolidades que participábamos en este blog. Quien desconozca el por qué de la fecha, tenga a bien quedarse con la duda.
Nota 2: Desconocemos la fecha exacta de la desaparición de Mr. X, dado que las últimas entradas fueron programadas por él mismo, anticipadamente...
Nota 3: La totalidad de sus bienes materiales, a saber, una computadora con monitor Samsung de 19'' y un celular Nokia 6131, serán donados, a falta de herederos forzosos y en vista del testamento hológrafo, al Instituo para el Financiamiento de la Lucha contra la Hipocresía. Publíquese.