Tribunales II se le dice a la parte del Poder Judicial que trata los asuntos penales, y que no tiene ni una décima parte del glamour monárquico del palacete de la calle Caseros, pero hay que reconocerle al arquitecto algún esmero en darle el toque posmoderno al edificio. De la enorme tipificación que podría hacerse de las distintas especies que comen y cagan en el edificio en cuestión, debemos introducirnos a su estudio mediante una clasificación muy esquemática, a fines pedagógicos, de cuya división más puntillosa surgen las subespecies. Se ofrece a continuación la tríada principal:
1. Abogados matriculados y con experiencia profesional, empleados en cargos por encima del cargo básico y con experiencia profesional: Estos animales son pacíficos pero sumamente peligrosos. Debe uno acercárseles sin hacer muchos movimientos y someterse apaciblemente a sus intenciones y justificaciones. Tienen amplia libertad circulatoria por los diferentes pasillos y dependencias.
2. Abogados recientemente matriculados, estudiantes de abogacía, secretarios, rubias, empleados “pinches” y policías: Estos animales son extremadamente histéricos y pretenden marcar territorio en cada lugar y/o momento en que la ocasión les parezca favorable. Carecen por completo de “criterio” y sentido común, y sólo respetan a sus respectivos amos, quienes les alimentan y les indican cuándo deben dejar de morder a sus vecinos. Tienen libertad circulatoria restringida.
3. Imputados, víctimas, inocentes, negros (de mierda) y público en general: Estos animales no merecen la menor consideración, ya que ni resultan peligrosos ni atacan a nadie (salvo los imputados por lesiones y homicidios, que ya atacaron oportunamente, pero desarraigados de su ecosistema original pasan a temer y respetar a los animales de las categorías superiores). Cabe destacar que estos animales no utilizan uniforme, y por ello los demás los reconocen para maltratarlos a discreción. Para ingresar al edificio deben presentar la identificación, contestar correctamente una serie de paradojas existenciales a cargo del oficial de turno, y presentar para su revisación cualquier bolsa, bolso, cartera y/o bolsillo en los que pudiera caber cualquier clase de objeto contundente. Carecen por completo de libertad circulatoria, suelen ser arriados por los animales de la segunda categoría.
Nota: La interrelación entre estos tres grandes géneros de animales es compleja (y complicada), pero, en líneas generales, las fronteras entre ellos están bien delimitadas, y conviven armoniosamente, en un ecosistema equilibrado, bajo el siguiente orden de prelación: 1. La primera categoría es depredadora de la tercera. La segunda categoría es parásito de la primera. La tercera categoría se reproduce indefinidamente, con lo cual no existe peligro alguno de extinción.
“Bueno, me voy a dormir, porque yo no soy ningún hippie y mañana tempranito me levanto a cagar gente.”
1. Abogados matriculados y con experiencia profesional, empleados en cargos por encima del cargo básico y con experiencia profesional: Estos animales son pacíficos pero sumamente peligrosos. Debe uno acercárseles sin hacer muchos movimientos y someterse apaciblemente a sus intenciones y justificaciones. Tienen amplia libertad circulatoria por los diferentes pasillos y dependencias.
2. Abogados recientemente matriculados, estudiantes de abogacía, secretarios, rubias, empleados “pinches” y policías: Estos animales son extremadamente histéricos y pretenden marcar territorio en cada lugar y/o momento en que la ocasión les parezca favorable. Carecen por completo de “criterio” y sentido común, y sólo respetan a sus respectivos amos, quienes les alimentan y les indican cuándo deben dejar de morder a sus vecinos. Tienen libertad circulatoria restringida.
3. Imputados, víctimas, inocentes, negros (de mierda) y público en general: Estos animales no merecen la menor consideración, ya que ni resultan peligrosos ni atacan a nadie (salvo los imputados por lesiones y homicidios, que ya atacaron oportunamente, pero desarraigados de su ecosistema original pasan a temer y respetar a los animales de las categorías superiores). Cabe destacar que estos animales no utilizan uniforme, y por ello los demás los reconocen para maltratarlos a discreción. Para ingresar al edificio deben presentar la identificación, contestar correctamente una serie de paradojas existenciales a cargo del oficial de turno, y presentar para su revisación cualquier bolsa, bolso, cartera y/o bolsillo en los que pudiera caber cualquier clase de objeto contundente. Carecen por completo de libertad circulatoria, suelen ser arriados por los animales de la segunda categoría.
Nota: La interrelación entre estos tres grandes géneros de animales es compleja (y complicada), pero, en líneas generales, las fronteras entre ellos están bien delimitadas, y conviven armoniosamente, en un ecosistema equilibrado, bajo el siguiente orden de prelación: 1. La primera categoría es depredadora de la tercera. La segunda categoría es parásito de la primera. La tercera categoría se reproduce indefinidamente, con lo cual no existe peligro alguno de extinción.
“Bueno, me voy a dormir, porque yo no soy ningún hippie y mañana tempranito me levanto a cagar gente.”
1 futuros demandados:
Ya que estás, fijate si te gusta este blog:
http://saberderecho.blogspot.com/
Un saludos.
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