Argumentos filosáficos para iniciar una sección sexual

En Delirios emocionales ® hemos cumplido cien entradas de esta segunda etapa adolescente (¡100 ENTRADAS!) y por eso decidimos democráticamente, pero bajo la tiranía del todopoderoso Mr. X, festejar y conmemorar la trascendencia de este histórico momento como Dios manda: teniendo sexo. Ah… no. Dios mandaba todo lo contrario... Estúpido séptimo mandamiento. Cuando yo iba a la primaria, el texto era muy clarito: “No fornicarás”. Al punto de que uno deseaba fornicar nomás de sentir la resonancia de la palabra. Si es lindo decir “fornicar”, me imagino lo que será hacerlo. Pero parece que hoy en día, los catequistas han tergiversado la palabra de Jebús (no... el de las tablitas fue Moisés…) y ahora le dicen “No cometerás actos impuros”. Todo para evitar que los pendejos (de mierda) empiecen a coro a preguntar “¿Seño… qué es fornicar? ¿Mi papá se la fornica a mi mamá cuando están en la pieza?”, etc. Como decía, en la última reunión se impuso esto de tener un poco más de sexo (entre tanto delirio emocional). Así que creamos una nueva categoría, que esperamos que no ocurra como con otras que nunca superaron la primera entrada. Me resisto a decirles “post”.

En fin, como para mantenernos en la línea de este blog tan paculiar, vamos a seguir hablando sobre cosas de las que no tenemos ni la más puta idea. Podría decirse “la menor idea”, pero no es ni siquiera “la menor”, sino la más puta. Y la más puta es la que menos sabe, la más trivial. De hecho, trivialis era el punto en donde se cruzaban las tres vías, elegido por las putas romanas para ofrecer sus servicios a los viandantes (¿a quién si no?). No sé si será la profesión más vieja del mundo… pero los romanos ya tenían putas. Acá las putas las encontramos por todos lados. Pero existe la expresión “puta de la Cañada”, que es como la puta más paradigmática y vernácula. La verdadera puta cordobesa, a veinte peso’ el pete. Aunque con esto de la suba de los precios, y sobre todo de la carne, desconocozco por completo las tarifas a la fecha.

La cuestión es que yo no sé nada sobre sexo, y justamente por eso me encargaron la apertura de la sección sexual. Bueno, tampoco es que sea virgen, che. La verdad es que dos o tres veces (¿cuénta como sexo si ninguno de los dos acaba?) tuve relaciones con una prostituta de mi barrio, a la que pagaba con billetes falsos. Lo que pasa es que la viejita no veía muy bien… por la presbicia, viste. Y bueno, a la tercera se puso los lentes, se avivó de que el de los billetes truchos era yo, y ese fue el final de mi heroíca vida sexual (que murió joven, pero gloriosa). Y aunque no lo crean, vale como sexo: de hecho es 300% más sexo de lo que tuvieron todos los religiosos juntos de todo el mundo durante toda su vida. Claro que ese no es el caso de San Agustín, quien se alejó de “los placeres de la carne” después de haberse comido los mil y un asadazos medievales. No como el gordo asexuado de Santo Tomás, que vivía a pura milanesa de soja, y todavía tenía el descaro de decir que le miraba la cara a Dios… Ahora bien, si Kant hablaba sobre el matrimonio sin haberse casado jamás, por qué yo no voy a hablar sobre sexo si al menos alguna que otra experiencia me cobraron. O sea, no es que haya verificado si Kant se casó o no. Yo nada más escuché que una vez mi profe de Filosofía dijo que Kant llevaba una vida muy ascética y rutinaria. Y entonces busqué ascético/a en el diccionario y como que me dio la impresión de que murió soltero. Pero puede que no, que haya tenido una rutina de orgías matutinas y vespertinas. ¿Y entonces, cuándo escribía sus libros? ¿Y cuándo estudiaba para escribir? Pues bien, postulo que Kant murió virgen, y se quejaba del matrimonio sin haberlo experimentado en sí mismo. Pero la verdad es que nunca leí un carajo de ese tal Kant, y si no sé ni siquiera sobre la vida sexual de mi vieja, menos voy a saber sobre la del coso este, del que hablaba mi profe de Filosofía. El que sí leí, fue San Anselmo. Entonces, quienes también lo leyeron, acordarán conmigo en que uno puede hacer que algo cobre existencia si tan sólo es capaz de nombrarlo. Como un unicornio. Eso es precisamente el "argumento ontológico": si puedo decir “sexo”, el sexo puede cobrar existencia. Y yo pagar con billetes falsos.

2 futuros demandados:

GradoCero dijo...

Hola Mr.X, bueno paso a responder su saludo, tardé un poco, asi soy de mal educada. No, es que ahora estoy más seguido por estos no-lugares.
Bueno aprovecho para felicitar por las 100 entradas y ponerle el pecho a la cuestión sexual.
hasta pronto!

naty dijo...

nooooo, q ocurrentes tus articulos.... me cague de risa con..."tiene nombres mil.".....q gracioso, se te pega la cancioncita, y yo diria muchos sinonimos mas..... por ej, no sale chimbo,en la cancion, asi le decia al miembro mi tio....jaja ni pinchila.... ni choto....no y faltan... muchos masa.... bueno no escribo mas guarangadas, shhhhhhhh. q mi vieja no de entere de esto....pero lo mejor del sexo es tener un orgasmo, y los mejores orgasmos se los provoca uno mismo......jaja....las chicas nos saquemos la careta y admitamos q la q no se toca no es feliz......te felicito sr x...


atte. naty ch.